En la presentación del Plan Industrial de la Región de Murcia, el Presidente de Repsol, indicaba que no hay industria sin energía y la industria y aún más para la nueva industria 4.0, en la que la IA un gran consumidor de energía, se ha convertido conjuntamente con los Servicios avanzados en el motor fundamental para el desarrollo de la actividad productiva.
España es muy dependiente de terceros países porque no produce gas ni petróleo y todavía tiene un algo consumo de estos vectores energéticos especialmente en el transporte, calefacción, el sector industrial y los centros de datos para la IA, evidentemente una forma de ser más independiente es electrificar los consumos y reducir la dependencia del gas, gasolina o fuel.
Tal y como recoge el Balance Energético de España publicado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), la dependencia de España se situó en el 68,40% en 2024. Es decir, casi siete de cada diez unidades de energía primaria consumida procedieron, netamente, del exterior. La contribución de las energías renovables entorno al 20,00% del consumo final, aunque representan casi el 83,00% de la producción eléctrica si consideramos también la energía nuclear.
A pesar de que ha reducido su dependencia en los últimos años, España aún sigue necesitando importar grandes volúmenes de petróleo y gas, si comparamos estos datos con otros países de nuestro entorno, la cifra es de diez puntos porcentuales más respecto a la media comunitaria del 58,40% según Eurostat, confirmando que el nivel de dependencia es superior a la media de los países de la Unión Europea.

Dibujo Jesús de Covadonga Martínez
No convendría al interés general del País, aprovechar la riqueza del subsuelo de España, que según los informes cuenta con reservas de gas sin explotar que pudrían suponer el abastecimiento durante cuarenta o cincuenta años y las del petróleo durante varios años.
El éxito de la técnica del fracking en Estados Unidos, conllevó el interés de diversas empresas por aplicarla en España. El informe de la Asociación Española de compañías de investigación, exploración y producción de hidrocarburos y su almacenamiento subterráneo, indicaba que en España, principalmente en la cuenca vasco-cantábrica, consideraban hay reservas de gas equivalentes al consumo nacional de setenta años y que podían hacerse efectivas mediante la tecnología del fracking.
El Shale gas, gas pizarra, gas de esquisto, o gas de las piedras, es uno de los hidrocarburos no convencionales extraídos con la técnica del fracking, es el gas natural existente en rocas como las pizarras, y que suelen estar situadas entre los cuatrocientos y cinco mil metros, y para extraerlo se aplica la técnica de “fracturación hidráulica”, mediante la inyección a alta presión de agua y arena en el 99,50%) y los aditivos en el 0,50% a gran profundidad, y crear una red de micro fracturas en determinadas zonas del subsuelo. La fuerza del agua provoca grietas en el núcleo de la roca y los granos de arena ayudan a mantener abiertas estas fisuras para que el gas pueda fluir.
Esta nueva realidad ha producido un profundo cambio en el mapa energético a nivel mundial, configurando una revolución en los hidrocarburos no convencionales, que han llevado a Estados Unidos a pasar de importador a exportador neto de gas. En menos de una década, la producción de petróleo se ha duplicado debido al desarrollo del fracking, y Estados Unidos no solo ha vuelto a convertirse en un país exportador de crudo, sino que actualmente se ha conformado en el primer productor de petróleo del mundo, hasta el punto de superar a Arabia Saudí y Rusia.
Dada la alta dependencia energética del exterior por una parte, y por otra el de disponer de estudios que confirmaban la existencia de gas en el subsuelo español, varias empresas propusieron invertir en la explotación del gas del subsuelo, pero esta técnica ha contado con un enorme rechazo social, impulsado por los grupos ecologistas, Ayuntamientos y Comunidades Autónomas, dado que era conocido o así se creía que los aditivos químicos que se utilizan podrían ser tóxicos o cancerígenos.
El rechazo de la sociedad española en sus distintas manifestaciones, fue el principal factor para que las empresas que se habían interesado e incluso invertido en la puesta en marcha de proyectos de explotación mediante esta técnica, abandonaran definitivamente los mismos, y España siga sin poder utilizar su potencial que está enterrado en las profundidades de nuestro subsuelo.
Es necesario reflexionar y valorar los pros y contras del fracking y las ventajas que conllevaría, reducir drásticamente nuestra dependencia exterior, para el interés general, a la vez que seguir impulsando el desarrollo de las energías renovables y resolver definitivamente su almacenamiento, y como está haciendo Francia y otros países alargar la vida de las centrales nucleares y plantearse su desarrollo en razón a la nueva realidad que se está conformando generada por la crisis del petróleo en que estamos inmersos,