LA DEUDA PUBLICA UN GRAN COSTE EN EL PRESENTE Y UN MUY GRAVE PROBLEMA EN EL FUTURO

El déficit de las cuentas públicas solo debe ser posible en las etapas de crisis y para salir de ellas, pero en las etapas de crecimiento debería estar totalmente prohibido, obligando a tener superávit para poder hacer frente a la Deuda contraída durante la crisis y generar recursos para afrontar con mayor fortaleza la siguiente crisis, porque la Deuda en la que estamos inmersos, como se puede ver en el dibujo, es insostenible,

El recurso a la deuda pública debe responder a situaciones excepcionales a las que hay que hacer frente necesariamente, pero el uso continuado del endeudamiento para el funcionamiento ordinario de las Administraciones Publicas, conlleva un doble problema, la penalización a las próximas generaciones porque nosotros gastamos más de lo que tenemos y el pago de los intereses hoy.

La deuda de España al finalizar 2025 era de 1,7 billones de euros y el coste a pagar por los intereses de la deuda en 2025 se estima entre 40.000 y 42.000 millones de euros. Más de 100 millones diarios de euros de intereses y una obligación a las siguientes generaciones que condicionará su capacidad de acción porque nosotros hemos gastado demás.

EL dibujo recoge el TREN DE LA DEUDA DE ESPAÑA, y en cada vagón se recoge el total de Deuda acumulada y el nombre del Presidente. Y lo hemos querido recoger en millones de euros porque la actual moda de hablar de deuda en porcentaje sobre el PIB, estará muy bien para los analistas, pero la realidad es que España ha alcanzado una deuda que al cerrar 2025 se situaba en 1.698.225 millones de euros, al cierre del mes de abril supera los 1,7 billones de euros y que los intereses que España pagara este año se sitúan entre los 40.000 y 42.000 millones de euros, superando los 100 millones al día de intereses.

Fuente: Banco de España, infografía Jesús de Covadonga Martínez

La pregunta es cómo es posible que la economía española crezca por encima de la media europea y sigamos incrementando el capítulo de la deuda generando más déficit y gastándonos unos recursos que corresponden a las siguientes generaciones.

Una situación que no se entiende cuando el Estado está ingresando más recursos que nunca, consecuencia de un aumento constante de la presión fiscal sobre las familias, y que se ha visto, además, agravada por la no deflactación de la inflación, la brecha entre impuestos y renta se amplía, y en consecuencia los hogares ven reducido su margen disponible, lo que se traduce en mayores dificultades para afrontar el coste de vida.

El economista José Ramón Riera resume esta situación con claridad: “la recaudación del IRPF por habitante ha crecido cuatro veces más que el PIB per cápita”, subrayando la magnitud del desfase entre ingresos fiscales y riqueza generada, más allá de la inflación, afectando directamente a la capacidad económica de las familias.